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TORO, TU PRÓXIMA Y MONUMENTAL ESCAPADA

24/03/2018 14:00 |
Cardinalia ComunicaciónTurismoNoticias y prensa
TORO, TU PRÓXIMA Y MONUMENTAL ESCAPADA

Os invitamos a conocer la ciudad zamorana de Toro, un destino que en esencia es arte, cultura y patrimonio, además de gastronomía y vino, sobre todo, buen vino. Un paseo por la ciudad de Dª Elvira a través de sus rutas, su patrimonio, sus tradiciones, su yantar y sus caldos de la DO Toro.

Situada sobre una atalaya, desde donde contempla el lento discurrir del río Duero, se encuentra Toro “la muy noble, muy leal y muy antigua”. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, fue sede real, y morada de nobles y clérigos. Escenario privilegiado de hechos históricos, jugó un papel importante en el enfrentamiento entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica, aquí convocó Fernando el Católico las Cortes de 1505, que alumbraron las Leyes de Toro y fue parte activa en la lucha de las Comunidades en tiempos de Carlos I. Acontecimientos que llenaron libros de historia, y que tuvieron reflejo en un vasto patrimonio monumental.

RUTAS POR LA CIUDAD
Una manera sugerente de conocer Toro es realizando las rutas creadas para poner en valor la ciudad. La primera, conocida como “RUTA DE LAS BODEGAS” tiene que ver con una tradición que llevan en la sangre los toresanos desde hace siglos: la elaboración del vino. Esta ruta nos muestra una serie de bodegas subterráneas excavadas debajo del caserío, un magnífico testimonio que permite conocer la identidad de esta ciudad. Construcciones que, junto con las cuadras, paneras y demás dependencias, daban forma a las casas de labranza desde la Edad Media hasta principios del siglo XX.
Las bodegas que podemos visitar son la del Ayuntamiento que ya existía antes del año 1778. Lo que podemos ver en la actualidad es el resultado de la unión de varias bodegas con motivo de la construcción de la Casa Cosistorial; la de la Cámara Agraria, conocida como la “Niña Bonita” de las bodegas subterráneas toresanas. En la actualidad alberga la Bodega Histórica del Vino de Toro, un centro de interpretación y promoción de los vinos; la Bodega del Palacio de los Condes de Requena que consta de dos naves de diferentes alturas y guarda unos de los tesoros más peculiares de la ciudad, el Archivo Histórico de la Denominación de Origen Toro; y por último la Bodega Velasco e Hijos, que conserva materiales originales con los que se construyo, como el ladrillo rojo y la baldosa del pilo donde se recogía el mosto para posteriormente depositarlo en las grandes cubas; también se puede ver el lagar en el que caían las uvas que se echaban por la “zarzera”, las antiguas cubas de elaboración y diverso material y maquinaría de vinificación.

La segunda ruta que nos proponen responde al nombre de “TORO MONUMENTALIA” y en ella podemos admirar aquellos espacios históricos y monumentales que forman parte del patrimonio público de la ciudad, bienes culturales que con el paso del tiempo han pasado a manos de los toresanos.
Edificios históricos como el Alcázar, lugar donde se encuentran los orígenes de la ciudad que en la actualidad conocemos. A pesar de todos los avatares sufridos, todavía conserva los muros de la edificación original, siendo testigo de hechos tan importantes como la proclamación de Fernando III, la celebración de varias sesiones de cortes medievales, o haber sido el bastión portugués en la guerra entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja. Actualmente alberga la Oficina de Turismo y Centro de Recepción de Visitantes.
Otro edificio importante que veremos en esta ruta es la Casa Consistorial, construida en el año 1778 y que preside la Plaza Mayor. Obra del arquitecto real Ventura Rodríguez, sobresale su monumental fachada y en le interior son destacables la escalera principal de doble tiro, el Salón de Plenos, la Sala de Juntas y la antes mencionada bodega subterránea.
El Hospital de la Cruz es uno de los casi veinte hospitales de caridad y beneficencia que tuvo la ciudad. Sobresale el patio a dos niveles decorado con esbeltas columnas de piedra y la armadura octogonal de la capilla, una de las techumbres morisco-renacentistas más interesantes de Toro.
La Iglesia de la Concepción es el último vestigio del antiguo convento de Santa Ana. Edificada en el siglo XVII, en el interior destaca el Retablo Mayor de estilo churrigueresco.
El Teatro Latorre, de estilo isabelino debe su nombre al interprete toresano Carlos Latorre, uno de los actores más importantes del siglo XIX y el primero en representar el papel de Don Juan Tenorio. Maravilla su techo decorado con pinturas alegóricas dedicadas a dramaturgos clásicos.
El Palacio de los Condes de Requena con su monumental patio, a caballo entre los estilos gótico y renacentista. Decorado con escudos heráldicos y escenas de temas profanos, vegetales y de cacerías, en él sobresale un pequeño relieve con una escena relacionada con la tauromaquia, único en su época. Cuenta con otro patio conocido como Patio del Siete y la bodega subterránea de la que hablamos anteriormente.
La Torre del Reloj, levantada en el siglo XVIII sobre la antigua Puerta del Mercado de la muralla. Conocida es la leyenda que dice que durante su edificación, debido a la escasez de agua, se optó por hacer el mortero con vino, elemento que sobraba en los hogares de Toro y que era más barato que acarrear el agua desde el río Duero.
Finalizamos en el Palacio del Marqués de Castrillo, sede de la Casa de Cultura Municipal. Construido en el siglo XVI, en él destaca el patio con logia y la colorida policromía del artesonado de la torre septentrional.
Información y Reservas en la Oficina de Turismo situada en la Plaza Mayor. Teléfono 980 694 747. Email: info@turismotoro.com

SEMANA SANTA DE TORO
Si decides viajar a Toro esta Semana Santa te encontrarás unas celebraciones religiosas que se enmarcan dentro de la tradición de la Semana de Pasión castellana. Declarada de Interés Turístico Regional en el año 2007, cuenta con importantes tallas. Varios son los momentos destacables de la Semana Santa toresana, entre ellos destacan la Bendición de los Conqueros o “Cagalentejas”, emotivo acto que tiene lugar el día de Jueves Santo en el que los cofrades hacen juramento de silencio portando la típica conca de catar vino, con la que piden limosna para la cofradía. También este día se lleva a cabo el rezo de las “Cinco Llagas”, acto que congrega a numeroso público en este antiguo rito religioso.
El día de Viernes Santo es el turno de la Procesión de Nuestro Padre Jesús y Ánimas de la Campanilla, importante procesión considerada una de las más largas de España. Semana Santa que se completa con la Procesión de la Borriquilla el Domingo de Ramos, la Procesión del Santísimo Cristo del Amparo el Lunes Santo, el Traslado en Procesión del Santo Ecce-Homo el Martes Santo, el Acto de “Vestir Santos” y el Vía Crucis Procesional el Miércoles Santo, la Procesión de las Damas de la Soledad el Sábado Santo y la Procesión de Jesús Resucitado el Domingo de Resurrección.

EL PATRIMONIO DE TORO
La Colegiata de Santa María la Mayor es fiel reflejo de la importancia alcanzada por la ciudad de Toro en el siglo XII, momento en el que se inicia su construcción. Con un estilo arquitectónico que transita entre el románico y el gótico, la primera imagen que tenemos de ella es su cimborrio que forma parte del grupo de cimborrios leoneses que completan los de las catedrales de Zamora, Plasencia y Vieja de Salamanca. Mención especial merece la “Portada de la Majestad”, esculpida en piedra en el siglo XIII y que conserva su policromía original.
Toro es uno de los núcleos más importantes de Castilla y León del arte románico-mudéjar, un interesantísimo catálogo de templos religiosos construidos entre los siglos XII y XIII. Iglesias como San Lorenzo el Real con una nave y ábside que guarda en el interior el sepulcro gótico-flamenco de los Castilla-Fonseca y el retablo de Fernando Gallego; San Salvador de los Caballeros, antiguo templo perteneciente a la Orden de los Caballeros del Temple, en la actualidad es sede del Museo de Arte Sacro, donde se exponen interesantes piezas como tallas románicas y góticas y donde se pueden admirar pinturas murales de estilo románico; la iglesia del Santo Sepulcro, que perteneció a la Orden de los Caballeros del Santo Sepulcro; la Ermita de Nuestra Señora de la Vega, situada en un bello paraje junto al río Duero da cobijo a la imagen del Cristo de las Batallas, patrón de la ciudad. Y por último San Pedro del Olmo, en cuyo ábside se pueden ver restos de pinturas murales de estilo gótico.
El patrimonio religioso toresano se completa con las iglesias de San Juan de los Caballeros, la Santísima Trinidad, Santo Tomás Cantuariense, San Sebastián de los Caballeros y Santa Catalina de Roncesvalles y los monasterios y conventos como el Real Monasterio de Sancti Spíritus, Monasterio de Santa Sofía, Convento de San José, Convento de la Purísima Concepción y San Cayetano, Real Monasterio de Santa Clara y Convento PP. Mercedarios.
En cuanto al patrimonio civil, cuenta con varios palacios como el de Valparaíso, de las Bolas, de Bustamante, de los Marqueses de Alcañices, de las Leyes y la Casa de la Nunciatura. A los que habría que añadir el verraco celtibérico, el Puente Mayor, el Arco del Postigo y las puertas del Mercado, de Santa Catalina y de Corredera.

GASTRONOMÍA Y VINOS
Y para finalizar, hablar de Toro implica hablar de su gastronomía y de sus vinos. En cuanto al buen yantar es justo reconocer la excelente calidad de sus quesos, elaborados y curados respetando la tradición, incluso con normas estrictas que ya utilizaban en la Roma Imperial: leche cruda, cuajo natural de lechazo y sal; quizá sea esta la razón por la que año tras año son galardonados con premios internacionales de Quesos y de Gastronomía. Es posible descubrir todos sus secretos visitando el único museo del queso en Zamora, situado al lado de la Quesería Chillón Plaza. Los exquisitos embutidos, con el Chorizo Zamorano a la cabeza, que además de ser uno de los más típicos de Castilla y León es reconocido por su calidad, sin olvidarnos del lomo embuchado y fresco ibérico, el salchichón, la morcilla, la panceta o la cecina. Estando situado en una fértil vega como la del Duero, es lógico que sus productos de la huerta sean reconocidos por su calidad; frutas de temporada y hortalizas frescas que junto con el cereal, los viñedos y los cultivos de regadío hacen de Toro la despensa de la provincia de Zamora.
Variada es también la oferta en lo que se refiere a platos típicos. Utilizando siempre productos de primera calidad de sus fogones salen elaboraciones contundentes, entre las que podríamos citar las sopas de ajo, el rabo de toro estofado al vino tinto o el bacalao a la tranca, y de postre una deliciosa arroz con leche y castañas.
Por supuesto, no podemos despedirnos sin reconocer la extraordinaria calidad de sus vinos de la DO Toro. Ciudad con gran tradición vinícola, ya elaboraba vino antes de la llegada de los romanos como atestiguan algunos restos arqueológicos hallados. Fue ensalzado por lo peregrinos que se dirigían a Compostela que contaban maravillas del elixir calórico de Toro, e incluso existe la creencia de que el primer vino en llegar a las Américas fue el de Toro por su cuerpo y larga duración. Todo esto y mucho más lo puedes descubrir en el Museo del Vino, ubicado en la cercana localidad de Morales de Toro.

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